Cuando la caldera no arranca al abrir el grifo, nos encontramos ante un problema que afecta directamente a la producción de agua caliente sanitaria y que genera una situación de incomodidad inmediata en la vivienda. La ausencia de respuesta por parte de la caldera suele indicar un fallo en los elementos encargados de detectar la demanda de ACS o en los componentes que priorizan este servicio frente a la calefacción.
Identificar correctamente el origen del problema es fundamental para evitar manipulaciones innecesarias y para aplicar una solución eficaz que devuelva el funcionamiento normal al sistema.
Fallo en el detector de caudal de agua
Una de las causas más habituales es el mal funcionamiento del sensor de caudal. Este componente es el encargado de detectar que se ha abierto un grifo y de enviar la orden a la caldera para que arranque y caliente el agua.
Si el sensor está averiado, sucio o bloqueado por cal o residuos, la caldera no reconoce la demanda y permanece apagada, aunque exista consumo de agua. Este problema es frecuente en zonas con agua dura y en calderas con varios años de uso.
Presión de agua insuficiente
La presión de entrada de agua fría es otro factor determinante. Si la presión es demasiado baja, la caldera no es capaz de activar el sistema de ACS. En este caso, al abrir el grifo sale agua, pero la caldera no se enciende.
Este problema puede estar relacionado con la red general, con una llave parcialmente cerrada o con filtros de entrada obstruidos.
Válvula de tres vías bloqueada
En calderas mixtas, la válvula de tres vías es la responsable de desviar el calor hacia la calefacción o hacia el agua caliente sanitaria. Si esta válvula se queda atascada en posición de calefacción, la caldera no responderá al abrir el grifo.
El síntoma habitual es que la calefacción funciona correctamente, pero no hay agua caliente. Se trata de una avería mecánica relativamente común que requiere intervención técnica.
Problemas en el intercambiador de placas
El intercambiador de placas es el elemento donde se transfiere el calor al agua sanitaria. Con el tiempo, puede acumular cal y suciedad, reduciendo el paso del agua o impidiendo el intercambio térmico.
Cuando esto ocurre, la caldera puede no arrancar o hacerlo de forma intermitente al abrir el grifo. La falta de mantenimiento favorece este tipo de incidencias.
Microinterruptor o sonda de ACS defectuosos
Algunas calderas utilizan microinterruptores o sondas específicas para detectar la demanda de ACS. Si estos elementos fallan, la señal de arranque no llega al sistema de combustión.
El resultado es una caldera aparentemente operativa, pero que no responde al consumo de agua caliente, generando confusión al usuario.
Problemas eléctricos o electrónicos
Las calderas modernas incorporan placas electrónicas que gestionan todas las funciones. Un fallo electrónico, una mala conexión o un error interno puede impedir que la caldera arranque al abrir el grifo.
En estos casos, es habitual que aparezcan códigos de error o comportamientos irregulares, aunque no siempre se muestran avisos claros.
Llaves de paso cerradas o filtros obstruidos
En ocasiones, el problema es más simple de lo que parece. Una llave de entrada de agua parcialmente cerrada o un filtro sucio puede impedir el caudal necesario para activar la caldera.
Este tipo de situaciones puede darse tras trabajos de mantenimiento, reformas o cortes de suministro.
Cuándo es recomendable llamar a un técnico
Si tras comprobar presión, llaves de paso y funcionamiento básico la caldera sigue sin arrancar al abrir el grifo, es imprescindible la intervención de un técnico especializado. Componentes como sensores, válvulas o placas electrónicas no deben manipularse sin conocimientos técnicos.
Una revisión profesional permite localizar el fallo con precisión y evitar daños mayores en la instalación.
Información ampliada sobre este problema
Este tipo de avería se analiza con mayor detalle en caldera no arranca al abrir el grifo, donde se profundiza en los fallos más comunes y las soluciones técnicas aplicables en viviendas españolas.
Conclusión
Cuando la caldera no arranca al abrir el grifo, el problema suele estar relacionado con la detección de la demanda de agua caliente o con los elementos que priorizan el servicio de ACS. Sensores, válvulas, presión de agua o suciedad interna son las causas más frecuentes.
Una identificación correcta del fallo y una intervención profesional garantizan la recuperación del suministro de agua caliente y evitan averías más costosas en el sistema.






