La decisión entre aerotermia o gas natural es una de las más relevantes cuando se plantea renovar o instalar un sistema de climatización en una vivienda. No se trata únicamente de comparar consumos, sino de analizar el tipo de vivienda, el uso real, la inversión inicial y la eficiencia a medio y largo plazo. Ambas tecnologías son válidas, pero responden a lógicas muy distintas.
En este análisis abordamos de forma clara y técnica las diferencias reales entre aerotermia y gas natural, sus ventajas, limitaciones y los escenarios en los que cada sistema resulta más adecuado.
Cómo funciona la aerotermia frente al gas natural
La aerotermia es un sistema basado en una bomba de calor que extrae energía del aire exterior para producir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. La mayor parte de la energía que utiliza es renovable, ya que procede del ambiente, y solo necesita electricidad para hacer funcionar el compresor.
El gas natural, en cambio, se basa en la combustión de un combustible fósil para generar calor. Las calderas modernas, especialmente las de condensación, han mejorado mucho su eficiencia, pero siguen dependiendo de un recurso no renovable y de un suministro continuo de gas.
Diferencias de eficiencia energética
Desde el punto de vista de la eficiencia, la aerotermia parte con ventaja. Por cada kilovatio eléctrico consumido, puede generar entre tres y cinco kilovatios térmicos, lo que se traduce en un rendimiento muy superior al de una caldera convencional.
El gas natural ofrece una eficiencia elevada en calderas de condensación, pero su rendimiento está limitado por la propia combustión. Aunque es un sistema optimizado, no puede igualar los coeficientes de rendimiento de una bomba de calor bien dimensionada.
Coste de instalación: inversión inicial
Uno de los factores que más influye en la decisión es la inversión inicial. La aerotermia requiere un desembolso mayor, especialmente si se combina con sistemas como suelo radiante o fan coils. Esta inversión se justifica a largo plazo por el ahorro energético.
El gas natural presenta un coste inicial más bajo, sobre todo en viviendas que ya disponen de instalación de gas. Sustituir una caldera antigua por una nueva de condensación suele ser una intervención rápida y económica.
Coste de uso y consumo mensual
En el uso diario, la aerotermia destaca por su bajo consumo, especialmente en viviendas bien aisladas y con sistemas de emisión de baja temperatura. El ahorro es aún mayor si se combina con autoconsumo fotovoltaico.
El gas natural ofrece un coste estable y predecible, pero está expuesto a las fluctuaciones del precio del gas. En periodos de alta demanda o inestabilidad energética, el coste mensual puede incrementarse de forma notable.
Calefacción, refrigeración y versatilidad
Una de las grandes ventajas de la aerotermia es su versatilidad. Con un solo sistema se puede cubrir calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria. Esto permite prescindir de equipos adicionales como el aire acondicionado, especialmente en soluciones de aerotermia en modo frío.
El gas natural, por sí solo, solo cubre calefacción y ACS. Para refrigerar la vivienda es necesario instalar un sistema independiente, lo que incrementa el coste y la complejidad de la instalación.
Compatibilidad con sistemas de emisión
La aerotermia funciona de forma óptima con emisores de baja temperatura, como el suelo radiante o los radiadores sobredimensionados. Esta combinación maximiza la eficiencia y el confort térmico, como ocurre en proyectos de aerotermia con radiadores.
El gas natural se adapta bien a radiadores tradicionales y también puede alimentar suelo radiante, aunque con un rendimiento inferior al de la aerotermia cuando se trabaja a baja temperatura.
Mantenimiento y durabilidad
El mantenimiento de la aerotermia es reducido. Al no haber combustión, se eliminan riesgos asociados a humos, hollín o escapes de gas. Las revisiones se centran en el estado del equipo y del circuito hidráulico.
Las calderas de gas requieren revisiones periódicas obligatorias, control de combustión y verificación de seguridad. Aunque son sistemas fiables, implican más mantenimiento a lo largo de su vida útil.
Impacto ambiental y normativa futura
La aerotermia es una tecnología alineada con las políticas de descarbonización y eficiencia energética. Su uso reduce las emisiones directas de CO₂ y facilita el cumplimiento de normativas actuales y futuras.
El gas natural, aunque más limpio que otros combustibles fósiles, está sujeto a restricciones progresivas y a una posible penalización normativa en los próximos años.
Aerotermia o gas natural en pisos
En viviendas unifamiliares, la aerotermia suele ser la opción más ventajosa a largo plazo. En pisos, la decisión depende de factores como el espacio disponible, la comunidad de vecinos y la posibilidad de instalar la unidad exterior, tal como se analiza en aerotermia en un piso.
En estos casos, el gas natural puede seguir siendo una solución válida cuando la aerotermia presenta limitaciones técnicas.
Qué sistema conviene según cada caso
La aerotermia es especialmente recomendable en viviendas nuevas, bien aisladas y con una visión a largo plazo del ahorro energético. También es ideal para quienes buscan una solución integral de climatización.
El gas natural resulta adecuado en sustituciones rápidas, presupuestos ajustados o viviendas donde no es viable instalar aerotermia. Elegir uno u otro sistema requiere un análisis técnico previo y realista.
Conclusión: aerotermia o gas natural
La elección entre aerotermia o gas natural no tiene una respuesta única. La aerotermia ofrece mayor eficiencia, menor impacto ambiental y más versatilidad, mientras que el gas natural destaca por su menor inversión inicial y su simplicidad.
Un estudio personalizado permite determinar qué sistema se adapta mejor a cada vivienda, garantizando confort, ahorro y una decisión coherente a largo plazo.






